Cómo hacer un informe de sostenibilidad paso a paso

Te han pedido el informe, el auditor ya pregunta por la trazabilidad y marketing quiere “algo bonito” para la web. Si empiezas a redactar hoy sin haber cerrado alcance, datos y responsables, vas a rehacer el trabajo dos veces, o tres. Cómo hacer un informe de sostenibilidad bien hecho no empieza con el texto, empieza con el control del dato y con una decisión clara sobre qué entra y qué no entra.

En España, además, esto ya no va de memoria voluntaria ni de marketing corporativo. La CNMV ha dejado claro que los informes de sostenibilidad forman parte del reporting regulado, con el marco ESRS, con información comparable y en una sección específica del informe de gestión, y con verificación externa bajo supervisión pública para las entidades sujetas a CSRD (informe anual de supervisión de la información de sostenibilidad 2024 de la CNMV, marco europeo y calendario de despliegue en España). Si tu compañía todavía no está obligada, tampoco puedes improvisar. El riesgo de greenwashing ya está encima de la mesa, y la comunicación no verificable se está sancionando con dureza en España (Guía de comunicación sostenible del Gobierno de España).

Índice

Definir alcance y materiales antes de redactar

El error más caro es sentarse a escribir con una carpeta vacía y confiar en que “luego” aparecerán los datos. No aparecen. Lo que sí aparece es una cascada de correcciones, porque el auditor te pedirá consistencia entre perímetro, métricas, texto y anexos, y la dirección te pedirá que todo cuadre con lo que ya se ha comunicado al mercado.

Empieza por el perímetro correcto

Fija primero qué ejercicio reportas, qué entidades consolidas y qué operaciones territoriales entran. No mezcles consolidación fiscal con consolidación operativa por comodidad, porque esa confusión rompe comparabilidad y complica la verificación. Si el grupo tiene filiales, una matriz o negocios fuera de España, decide desde el principio qué queda dentro del alcance y qué se explica solo como contexto.

Luego define la doble materialidad antes de escribir una sola línea. El informe no debe ser una lista de buenas intenciones, sino una selección de temas relevantes por impacto financiero y por gravedad para las personas y el medio ambiente. Ese filtro es el que te permite dejar fuera lo accesorio sin que parezca arbitrariedad.

Regla práctica: si un asunto no cambia decisiones de negocio ni tiene impacto material sobre personas o entorno, no merece espacio central en el informe.

Para aterrizarlo, crea una lista priorizada de temas materiales y marca cuáles tienen datos sólidos, cuáles necesitan estimaciones y cuáles siguen en revisión. Ese primer corte te ahorra el típico desastre de última hora, cuando descubres que has escrito medio informe sobre un tema que nadie puede defender.

Diagrama de flujo que muestra los pasos iniciales para la elaboración de un informe profesional de sostenibilidad.

La secuencia correcta es simple. Recibir encargo, definir alcance, cerrar materialidad, y solo después redactar. Si inviertes ese orden, el informe nace viejo.

Marco normativo ESRS y calendario CSRD en España

Una pyme cotizada que prepara su primer informe necesita saber desde el primer día qué ESRS le aplican, qué parte es obligatoria y qué parte solo sirve de contexto. Aquí no hay margen para improvisar ni para convertir el informe en una pieza de marketing. Bajo CSRD, la lectura correcta empieza por ESRS 1 y ESRS 2, y sigue con los bloques temáticos de clima, medio ambiente, cuestiones sociales y gobernanza.

Qué obliga a quién

En España, el punto de partida es regulatorio, no creativo. La CNMV trata estos informes como documentos regulados y comparables, y el calendario europeo ya viene escalonado. Las grandes empresas de interés público con más de 500 empleados debían reportar en 2025 sobre ejercicios iniciados a partir del 1 de enero de 2024. El resto de grandes empresas lo hará en 2026 sobre ejercicios de 2025, y las pymes cotizadas en 2027 sobre ejercicios de 2026. La transición y su despliegue en España se recogen en el calendario y aplicación por fases recogidos por la CNMV.

La preparación desde el 1 de enero de 2025 conforme a ESRS ya ha sido recomendada por CNMV e ICAC para las entidades obligadas, mientras siga vigente el marco transitorio de la Ley 11/2018. El mensaje operativo es simple. El informe debe ir en una sección específica del informe de gestión, en formato electrónico y con verificación independiente. Si tu empresa entra en el perímetro, no esperes a que el calendario te alcance.

Tipo de entidad Primer ejercicio de reporte Nivel de verificación
Grandes empresas de interés público con más de 500 empleados Ejercicios iniciados a partir del 1 de enero de 2024, con publicación en 2025 Verificación externa bajo CSRD
Resto de grandes empresas Ejercicio 2025, con publicación en 2026 Verificación externa bajo CSRD
Pymes cotizadas Ejercicio 2026, con publicación en 2027 Verificación externa bajo CSRD

Qué revisar antes de llevarlo al consejo

Antes de dar por hecho que tu empresa entra o no entra, revisa el registro mercantil, el tamaño real del grupo y el perímetro de consolidación. Ese cruce evita errores de alcance que luego cuestan tiempo y credibilidad. Si el consejo tiene que aprobar el Estado de Información No Financiera, lleva un mapa claro de obligaciones, no una presentación genérica.

Para ordenar la lectura de los requisitos técnicos, la guía de estándares ESRS para la elaboración de informes de sostenibilidad sirve como apoyo de trabajo. Úsala para entender la estructura, no para sustituir el criterio regulatorio ni para justificar claims sin evidencia auditable. Aquí está la línea roja: lo que no puedas defender con trazabilidad no puede pasar a un informe ni a una afirmación comercial.

Inventario de evidencias y mapeo de KPIs

El inventario de evidencias no es burocracia, es el cierre de brechas. Empieza por lo que la empresa ya produce y luego cruza esos datos con cada datapoint exigido por ESRS. Si arrancas desde cero, acabarás inventando procesos que ya existen en ERP, nóminas, facturación, energía, residuos o compras.

Pirámide que muestra el proceso para construir un inventario de evidencias confiables para informes de sostenibilidad corporativa.

Cómo montar el inventario sin perderte

Primero, lista todas las fuentes internas disponibles. Después asigna cada una a un responsable de dato, porque sin dueño interno no hay trazabilidad real. El paso siguiente es mapear cada KPI de sostenibilidad contra el requerimiento ESRS correspondiente y señalar si el dato ya existe, si requiere estimación o si todavía hay que construirlo.

Criterio útil: si no puedes explicar de dónde sale un dato en menos de dos minutos, no está listo para verificación.

La diferencia entre un dato útil y un dato problemático está en la evidencia primaria. El dato auditable tiene fuente, fecha, método y responsable. El dato con margen de estimación declarada puede entrar, pero hay que explicar la metodología sin rodeos. Lo que aún está inmaduro conviene etiquetarlo como en desarrollo, no maquillarlo con lenguaje optimista.

Ese inventario también sirve para otra cosa muy concreta, que muchas empresas olvidan. Te obliga a detectar dónde los mensajes comerciales van por delante de la evidencia. Si quieres ver cómo encaja la lógica de trazabilidad en procesos de revisión documental más amplios, la guía práctica de auditoría ambiental es un buen espejo metodológico. Y si además necesitas ordenar cómo las métricas pueden sostener una narrativa comercial más seria, el enfoque de retener clientes con datos ayuda a entender por qué un mensaje sin evidencia dura poco.

Qué debe quedar escrito

  • Fuente primaria: qué sistema o documento origina el dato.
  • Responsable interno: quién responde si alguien cuestiona la cifra.
  • Frecuencia de actualización: cuándo se cierra y con qué corte.
  • Método de cálculo: si hay estimación, cuál es la fórmula.
  • Estado del dato: auditable, estimado o en desarrollo.

Si un punto débil aparece aquí, el auditor lo va a encontrar antes o después. La CNMV también.

Cuándo sumar GRI o SASB al reporte ESRS

ESRS te cubre la obligación europea. GRI y SASB, hoy alineado con IFRS S1 y S2, solo entran si aportan algo real. Si los añades por inercia, duplicas trabajo. Si los usas bien, ordenas la comunicación con públicos distintos.

Cuándo GRI sí merece la pena

GRI te conviene cuando el peso reputacional no está solo en inversores, sino también en comunidades locales, ONG, trabajadores o clientes no financieros. Su lógica es más amplia, y encaja bien si tu empresa necesita explicar impactos sociales y ambientales con un lenguaje que no esté pensado únicamente para el mercado de capitales.

Cuándo SASB o IFRS S1-S2 encaja mejor

SASB, ahora integrado en el marco de IFRS S1 y S2, te interesa más si trabajas con sectores sometidos a presión inversora, filiales fuera de la UE o expectativas muy concretas de reporting financiero. También puede tener sentido si operas con clientes corporativos que ya te piden una matriz de riesgos comparable o si exportas a mercados donde IFRS pesa más que GRI.

Cuándo sobran

Si tu matriz ESRS ya responde con claridad a inversores y grupos de interés, y no tienes una exigencia externa específica, añadir otro marco solo por “quedar bien” te complica la vida. No suma credibilidad por sí solo. Suma credibilidad cuando la audiencia lo exige y cuando el dato ya está preparado para sostenerlo.

Criterio ESRS (CSRD) GRI SASB / IFRS S1-S2
Obligación en la UE Sí, cuando aplica la CSRD No, es voluntario No, salvo exigencias de mercado o grupo
Enfoque principal Doble materialidad Impacto sobre grupos de interés Materialidad financiera y riesgo para el valor
Mejor uso Cumplimiento regulatorio Relación con públicos amplios Relación con inversores y sectores regulados
Redundancia típica Base del reporte Puede duplicar ESRS si no hay audiencia clara Puede duplicar ESRS si el mapa de datos ya cubre el riesgo financiero

Mi decisión en tres pasos es esta. Primero, resuelve la materialidad con ESRS. Segundo, pregunta quién leerá el informe fuera del regulador. Tercero, solo añade GRI o SASB si hay una obligación comercial, sectorial o de mercado que no cubra ESRS.

Gobernanza, roles y proceso de verificación externa

Un informe serio no lo escribe una persona, lo sostienen varios roles con nombres y apellidos. Si no hay gobernanza, el proyecto se rompe en cuanto finanzas, legal y operaciones empiecen a discutir sobre una cifra concreta. Y esa discusión siempre llega.

Estructura de gobernanza y verificación para la gestión y auditoría de informes de sostenibilidad corporativa.

Quién hace qué

El mínimo razonable es un comité de sostenibilidad, un responsable de informe, y un owner de datos por área. RRHH controla plantilla, diversidad y formación. Operaciones controla consumos, residuos y procesos. Finanzas valida coherencia con estados contables. Legal revisa el riesgo de las formulaciones. Si falta uno de esos nodos, te quedas sin cadena de custodia.

Práctica sana: cada dato relevante debe tener un dueño interno, un sustituto y una evidencia guardada. Si no, el día que te pidan explicaciones, el silencio dura demasiado.

Qué cambia con la verificación

Bajo CSRD, la verificación limitada es el primer nivel de aseguramiento. Para grandes empresas, el primer ciclo ya está ligado a esa exigencia en el calendario aplicable desde 2026 sobre el ejercicio 2025, mientras que la verificación razonable se exige más adelante, desde 2028, según el marco regulatorio europeo y su despliegue por fases (calendario regulatorio en España). La diferencia no es cosmética. Con razonable, el verificador va a mirar más a fondo los controles internos y la solidez de la evidencia.

Cómo preparar el dossier

Empieza tres meses antes del cierre. Cierra el inventario de evidencias. Revisa trazabilidad. Congela cambios metodológicos. Alinea narrativa y métricas con cuentas anuales. Luego haz una prelectura interna con finanzas y legal, porque los errores más caros son siempre de coherencia, no de estilo.

Si estás valorando automatizar parte del proceso, hay herramientas que ayudan a construir el informe desde cero o a adaptar una memoria existente detectando datos que faltan. Maska, por ejemplo, trabaja sobre esa lógica, aunque en la práctica el criterio interno sigue siendo lo que decide si el paquete pasa o no pasa la revisión.

Evidencias auditables frente a claims de marketing

Aquí está el punto que casi nadie explica bien. Un dato verificado en el informe no te autoriza a lanzar cualquier mensaje publicitario. Y un claim bonito en una landing no vale para sostener una nota regulada. La frontera entre ambos tiene que estar escrita, firmada y revisada antes de publicar.

Las tres capas que no debes mezclar

La primera capa son los datos auditables del informe legal. La segunda son los objetivos y proyecciones, que puedes incluir si explicas hipótesis, límites y supuestos. La tercera son los claims de marketing, que viven en envases, anuncios, campañas o landings y necesitan trazabilidad hasta una evidencia primaria si quieres dormir tranquilo.

No hace falta complicarlo más. Si un mensaje dice “sostenible”, “neutro” o “responsable” sin un respaldo verificable, estás entrando en la zona de riesgo. La guía de comunicación sostenible del Gobierno de España avisa de que las alegaciones ambientales no verificables pueden considerarse práctica desleal y sancionarse con hasta 100.000 euros o incluso entre cuatro y seis veces el beneficio ilícito obtenido (guía oficial de comunicación sostenible).

Cómo aprobar un claim antes de publicarlo

  • Evidencia primaria: ¿puede el equipo enseñar el documento fuente?
  • Lenguaje exacto: ¿el claim dice lo que la prueba demuestra, ni más ni menos?
  • Alcance claro: ¿se refiere a un producto, una línea o toda la empresa?
  • Fecha vigente: ¿la prueba sigue siendo actual?
  • Revisión legal: ¿legal o compliance lo ha firmado antes de salir?

La CNMV ha señalado que el greenwashing detectado en gestoras es marginal, así que el problema real no es una falta total de acción sostenible, sino la mala trazabilidad de lo que se comunica. Esa distinción es clave. El riesgo no está solo en hacer poco, también está en decir demasiado.

Si quieres bajar este problema a una revisión de mensajes concretos, la guía para demostrar un claim ambiental sin riesgo de greenwashing te servirá como apoyo operativo. No reemplaza el informe, pero sí evita que marketing se pase de la raya.

Checklist final y próximos pasos regulatorios

Imprime esto y úsalo de verdad. Si una casilla no está cerrada, el informe no está listo.

  1. Alcance documentado. ¿Está firmado y fechado el perímetro de entidades, geografía y ejercicio?
  2. Doble materialidad completada. ¿Se ha aprobado qué temas entran y por qué?
  3. Datapoints ESRS cubiertos. ¿Cada indicador relevante tiene dueño y fuente?
  4. Evidencia trazable. ¿Puedes ir del número al documento original sin saltos?
  5. Gaps cuantificados. ¿Los huecos están identificados con plan y fecha?
  6. Gobernanza aprobada. ¿El comité y los responsables están nombrados?
  7. Verificación limitada preparada. ¿El dossier está ordenado para el auditor?
  8. Separación de claims. ¿Lo que va a marketing no se confunde con lo auditado?
  9. Revisión legal cerrada. ¿Comunicación corporativa y legal han validado los mensajes?
  10. Archivo de evidencia retenido. ¿La documentación se guarda al menos cinco años y se puede recuperar?

La parte regulatoria no se queda quieta. En España, el calendario crítico sigue marcando grandes empresas con más de 1.000 empleados bajo CSRD en 2026 sobre el ejercicio 2025, grandes no cotizadas en 2027, pymes cotizadas en 2028 y pymes no cotizadas con criterios simplificados en 2029, según el despliegue normativo y los matices recogidos por la CNMV en su seguimiento del marco europeo (actualización sobre el entorno CSRD y Omnibus I). Los ESRS Set 1, las taxonomías pendientes y el etiquetado digital iXBRL no son adornos técnicos, son parte del trabajo que viene.

No cierres el presupuesto anual sin cruzar esta checklist con el plan del año siguiente. Si el informe se queda fuera del ciclo financiero, lo pagarás en retrabajo, en auditoría y en comunicación.


Si quieres pasar de la teoría a un flujo de trabajo que conecte evidencia, revisión legal y mensajes defendibles, en Maska verás una forma práctica de analizar claims, verificar su soporte y activar comunicación sin improvisar. Si tu equipo tiene que preparar el informe y, al mismo tiempo, proteger la marca del riesgo de greenwashing, merece la pena trabajar con una metodología que una ambas cosas desde el inicio.

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