Green Claims Directive: qué cambia para tu marca

El 80% de los sitios web, tiendas online o anuncios en España ya incluye afirmaciones ambientales, pero el 42% de esas afirmaciones es dudoso y el 57,5% no aporta información suficiente para verificarse, según la guía española de comunicación sostenible. La sostenibilidad ya no es solo una oportunidad creativa para diferenciar una marca. Es un asunto de control de producto, publicidad, datos, contratos con agencias y responsabilidad legal.

La Green Claims Directive, entendida junto con la Directiva (UE) 2024/825 y el marco español de protección de consumidores, cambia la pregunta que debe hacerse un CMO antes de aprobar una campaña. Ya no basta con preguntar si el mensaje suena atractivo o si refleja una iniciativa real. Hay que preguntar qué afirma exactamente, qué evidencia lo respalda, quién la ha revisado y si la marca puede demostrarlo después de publicar.

Índice

Por qué el greenwashing ya no es un riesgo teórico

El mercado español ofrece una señal clara: las afirmaciones ambientales tienen capacidad real para influir en la compra. Los sellos o certificados influyen positivamente en la decisión del 72% de los españoles, según la guía oficial de consumo sostenible. Por eso las marcas los utilizan, y por eso una afirmación verde mal documentada puede afectar simultáneamente a conversión, reputación y cumplimiento.

La Directiva (UE) 2024/825 debía transponerse antes del 27 de marzo de 2026 y su aplicación plena está fijada para el 27 de septiembre de 2026, como recoge la información del Centro Europeo del Consumidor. La Comisión Europea abrió en mayo de 2026 un procedimiento de infracción contra España por no haber notificado la transposición completa dentro del plazo, según la cronología regulatoria publicada sobre el retraso español. El calendario ya exige decisiones operativas, no una lectura pasiva de la norma.

Infografía sobre el greenwashing, mostrando que el 78% de las promesas ambientales carecen de sustento real.

El impacto empresarial se concentra en tres frentes

Primero, una campaña puede bloquearse o retirarse si la afirmación se considera una práctica comercial desleal. En España, la comunicación ambiental no verificable puede encajar ya como práctica desleal bajo el artículo 47.1.m del Real Decreto Legislativo 1/2007, de acuerdo con la comunicación del Centro Europeo del Consumidor sobre la guía española.

Segundo, existe exposición económica. La guía española señala sanciones de hasta 100.000 euros o, cuando el beneficio ilícito sea mayor, entre cuatro y seis veces ese beneficio. También contempla medidas como la confiscación de ingresos, la exclusión temporal de contratación pública o ayudas y, en determinados supuestos, multas de al menos el 4% de la facturación anual, según la guía de sostenibilidad del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030.

Tercero, la marca pierde control sobre la conversación. Una denuncia de consumidores, una crítica de una ONG o una cobertura negativa puede convertir un claim aparentemente menor en una crisis pública. El coste no se limita a retirar una pieza. Incluye revisar envases, pausar campañas, responder a distribuidores y justificar ante dirección por qué legal y marketing aprobaron el mensaje.

Regla práctica: si una afirmación no puede explicarse con evidencia concreta antes de comprar medios, no está lista para publicarse.

La respuesta no es dejar de comunicar sostenibilidad. Es crear un proceso que convierta cada claim en una decisión documentada. Puedes ampliar el análisis de las consecuencias del greenwashing, sus sanciones y riesgos, pero la instrucción para mañana es sencilla: inventaría todos los claims activos, asigna un responsable de evidencia y detén cualquier mensaje genérico que no tenga soporte identificable.

Qué es realmente la Green Claims Directive

Un claim como “100% sostenible” exige documentación específica sobre cada componente del producto, no solo una certificación general. La Green Claims Directive convierte esa exigencia en un criterio operativo para marketing, legal y agencias: cada promesa ambiental debe tener un alcance definido, evidencia revisable y una presentación que no sugiera más de lo que los datos permiten.

La Directiva (UE) 2024/825 refuerza la protección del consumidor frente a alegaciones ambientales engañosas. Las expresiones genéricas como “sostenible”, “verde”, “ecológico” o “amigable con el medio ambiente” deben ser suficientemente específicas y verificables. El problema también aparece en recursos visuales. Una hoja verde, un fondo verde o una combinación de icono y texto puede transmitir una promesa ambiental aunque la pieza no incluya una explicación técnica.

La revisión empieza con cinco preguntas

Antes de activar una campaña, el equipo debe responder:

  1. Qué se afirma. “Packaging reciclable” no demuestra que todo el sistema de envase, tinta, adhesivo y etiquetado sea reciclable en cualquier infraestructura.
  2. A qué se refiere. El claim puede describir el producto completo, un componente, un proceso o una actividad corporativa.
  3. Con qué datos se demuestra. La evidencia puede incluir fichas técnicas, certificaciones, datos primarios, evaluaciones de ciclo de vida o documentación equivalente.
  4. Quién ha verificado la afirmación. El expediente debe identificar al equipo que aprobó el mensaje y los documentos revisados.
  5. Qué puede entender un consumidor medio. Una nota legal escondida no corrige una promesa principal ambigua o exagerada.

Esta lista debe aplicarse a anuncios, envases, landings, redes sociales y materiales preparados por agencias. Marketing necesita saber qué redacción puede publicar. Legal necesita localizar rápidamente la prueba y las limitaciones del claim. Sostenibilidad debe confirmar que el beneficio comunicado coincide con la medición disponible.

El marco europeo también restringe los mensajes basados en compensaciones de carbono cuando presentan la compensación como una reducción directa del impacto del producto. La comunicación debe separar las emisiones que la empresa reduce de las que compensa mediante créditos u otros mecanismos.

El calendario cambia la planificación de campañas

La transposición de la Directiva (UE) 2024/825 estaba prevista para el 27 de marzo de 2026 y su aplicación plena para el 27 de septiembre de 2026. La cronología regulatoria de ECoclaim debe traducirse a un plan de trabajo, no a una fecha en el calendario. Las PYMEs disponen hasta septiembre de 2027 para cumplir, mientras que las grandes empresas deben estar operativas desde septiembre de 2026. Prioriza primero las campañas de mayor volumen y los claims que seguirán activos en envases, landings o publicaciones durante meses.

No esperes a que la normativa nacional esté perfectamente detallada. El marco español ya permite actuar frente a comunicaciones ambientales no verificables. Trabaja desde ahora con una metodología común, documentación accesible y revisión previa. Una herramienta como Maska puede convertir cada claim en un registro con responsable, evidencia, estado de aprobación y versión autorizada.

Infografía sobre la Directiva de Alegaciones Ecológicas 2024/825 que explica el etiquetado ambiental obligatorio en Europa.

Cómo funciona un software contra el greenwashing

Un software contra el greenwashing no sustituye el criterio legal ni la responsabilidad del fabricante. Su función es ordenar la cadena de decisión para que marketing no publique una promesa sin saber qué evidencia existe y para que legal no tenga que buscar manualmente claims dispersos entre presentaciones, CMS, redes sociales y materiales de agencia.

El proceso debe dividirse en analizar, verificar y activar. Cada fase necesita una entrada clara y una salida que sirva a un equipo concreto.

Analizar convierte el material creativo en un inventario controlable

La herramienta recibe borradores de claims, textos de packaging, anuncios, landings y creatividades. Identifica afirmaciones explícitas, pero también mensajes implícitos creados por iconos, colores, etiquetas o combinaciones de texto e imagen.

Después clasifica el lenguaje de riesgo. Términos como “natural”, “eco”, “verde”, “limpio” o “sostenible” no se evalúan de forma aislada. El sistema debe preguntar qué alcance tiene la palabra, qué beneficio ambiental comunica y qué documentación la respalda. También debe detectar afirmaciones futuras, comparativas o absolutas que podrían inducir a entender un resultado más amplio del que realmente se ha medido.

Salida para marketing: un listado de claims con alternativas de redacción.
Salida para legal: un mapa de expresiones que requieren revisión.
Salida para sostenibilidad: una relación entre cada afirmación y el dato que falta.

Verificar conecta cada frase con su prueba

La segunda fase enlaza el claim con evidencias documentales. Puede incluir una evaluación de ciclo de vida, una certificación, una ficha técnica del proveedor, un informe ESG o datos primarios de producción. La clave no es acumular archivos, sino demostrar que el documento prueba exactamente la afirmación que se quiere publicar.

El motor debe mostrar un semáforo de riesgo y explicar la razón. Un claim no debería aparecer en verde solo porque existe un PDF en el repositorio. Si el documento cubre únicamente una parte del producto, el sistema debe señalar que la redacción debe limitarse a esa parte.

Activar significa publicar con control, no pulsar un botón

Con la evidencia validada, la plataforma genera una versión aprobable del claim, mantiene el vínculo con sus documentos y registra quién autorizó la salida. El equipo puede reutilizar la afirmación en distintos canales sin perder su contexto ni modificarla de forma inadvertida.

También debe producir un expediente exportable para auditoría. Ese expediente reúne la versión publicada, la fecha, la evidencia, las observaciones legales y las aprobaciones. La guía práctica sobre software para detectar greenwashing desarrolla este enfoque de control previo, que es más sólido que revisar únicamente la creatividad final.

Infografía de tres pasos para combatir el greenwashing: analizar, verificar y activar claims ambientales de empresas.

La unidad de control no es la campaña. Es cada afirmación y su evidencia asociada.

Funcionalidades clave que tu equipo debe exigir

Una demo atractiva no demuestra que una plataforma sirva para cumplimiento. CMO, Legal, ESG, PR y agencias deben exigir funciones que resuelvan el trabajo diario, con criterios de aceptación verificables.

El repositorio debe ser la fuente única

Repositorio centralizado y versionado. Cada claim debe tener propietario, estado, fecha, mercados, canales y versiones anteriores. Aceptación mínima: poder recuperar qué texto se aprobó, cuándo cambió y quién autorizó la modificación.

Análisis de lenguaje regulatorio. La plataforma debe detectar términos genéricos, vagos, absolutos, comparativos y promesas futuras. Aceptación mínima: que explique por qué una expresión genera riesgo y no se limite a marcarla con un color.

Evidencia documental enlazada. Cada afirmación debe conectarse con certificaciones, fichas técnicas, evaluaciones, datos de proveedores o informes ESG. Aceptación mínima: abrir el documento desde el claim y comprobar qué parte de la prueba cubre el mensaje.

La puntuación debe llevar a una decisión

Semáforo de riesgo automático. El equipo necesita distinguir entre publicar, reformular, solicitar evidencia o bloquear. Aceptación mínima: que el resultado incluya una justificación comprensible para marketing y defendible ante legal.

Alertas por país y sector. Las reglas pueden variar según mercado, categoría de producto y canal. Aceptación mínima: recibir avisos cuando una norma, guía o interpretación cambie y saber qué claims afectados requieren revisión.

Aprobación multi stakeholder. La herramienta debe permitir que sostenibilidad aporte la prueba, legal valide el riesgo y marketing apruebe la redacción. Aceptación mínima: sello de tiempo, roles diferenciados y bloqueo de publicación si falta una aprobación obligatoria.

El control debe llegar hasta la activación

Trazabilidad exportable. El expediente debe poder descargarse para una inspección, una auditoría ESG o una revisión interna. No basta con un historial visible dentro de la aplicación.

Integraciones con el stack de marketing. DAM, CMS, redes sociales y herramientas de aprobación publicitaria deben recibir el estado del claim. Aceptación mínima: impedir que una versión no aprobada llegue al canal por una carga manual o una sincronización descontrolada.

Claim card lista para compartir. Cada afirmación aprobada debe generar una ficha con texto exacto, alcance, evidencia, limitaciones, responsable y fecha de revisión. Aceptación mínima: que pueda entregarse a una agencia, un distribuidor o un equipo de atención al cliente sin rehacer el análisis.

No compres una plataforma porque reconoce palabras verdes. Cómprala si controla la relación entre mensaje, prueba, aprobación y publicación.

Criterios para elegir e integrar la solución

El debate no debe plantearse como software contra personas. La cuestión es qué tareas conviene automatizar y cuáles requieren juicio especializado. Una hoja de cálculo puede servir para una primera limpieza, una consultora puede aportar metodología y un software especializado puede mantener el control diario. El riesgo aparece cuando cada canal usa un sistema distinto.

Criterio Software especializado Proceso manual Consultora externa
Coste total de propiedad a 12 meses Requiere configuración, licencias y gobierno interno Parece menor, pero consume horas de marketing, legal y ESG Incluye honorarios, alcance contratado y posibles revisiones
Velocidad de revisión por claim Alta una vez cargadas reglas y evidencias Depende de búsquedas y disponibilidad de cada responsable Depende del calendario y del equipo asignado
Cobertura regulatoria Puede centralizar países, sectores y alertas Suele depender de documentos internos actualizados Aporta criterio experto dentro del alcance contratado
Evidencia auditable Mantiene enlaces, versiones y aprobaciones Puede fragmentarse entre carpetas y correos Entrega informes, pero no siempre opera el flujo diario
Adopción por equipos no técnicos Exige formación y diseño de roles Es familiar, aunque inconsistente El equipo interno debe traducir el asesoramiento a procesos

Cuatro pasos para integrar sin frenar campañas

Empieza con un mapeo de claims activos y canales. Incluye packaging, ecommerce, fichas de producto, paid media, redes, notas de prensa y materiales de agencias. No intentes perfeccionar el sistema antes de saber qué mensajes existen.

Después conecta el repositorio con el DAM y el stack de marketing. Configura quién puede editar, quién puede aprobar y qué ocurre cuando un claim cambia. Legal debe definir los umbrales de bloqueo, mientras ESG debe establecer qué documentos se aceptan como evidencia.

El tercer paso es ejecutar un piloto controlado sobre una campaña real durante 60 días, una duración de prueba operativa propuesta para detectar fricciones antes del despliegue general. Mide la calidad del inventario, la claridad de las alertas, la facilidad para aportar pruebas y la capacidad de exportar un expediente. No midas solo cuántos claims se aprueban. Comprueba cuántos se reformulan a tiempo.

Para elegir metodología y soporte técnico, revisa también la guía de compliance basada en ISO 14021. El proveedor debe demostrar cómo traduce ese criterio a decisiones concretas dentro del flujo, no solo mencionarlo en una presentación comercial.

Casos prácticos de uso y ejemplos reales

Los ejemplos siguientes son escenarios operativos, no casos documentados con resultados financieros reales. Sirven para mostrar cómo debería funcionar un control de claims antes de publicar y qué tipo de salida necesita cada equipo.

Caso A, cosmética y packaging parcialmente reciclable

Una pyme de cosmética prepara una campaña con el claim “packaging 100% reciclable”. El equipo de producto aporta una ficha del material principal, pero nadie ha comprobado las tintas, el adhesivo, el etiquetado ni las condiciones reales de recogida.

Durante el análisis, el software separa el envase de sus componentes y marca el claim como incompleto. Legal recibe una alerta porque “100%” presenta una promesa absoluta. Sostenibilidad debe aportar documentación específica o confirmar que la evidencia solo cubre el recipiente.

El resultado puede ser una redacción más limitada, como “recipiente reciclable según las especificaciones del material”, siempre que esa formulación refleje exactamente la prueba disponible y se añadan las condiciones necesarias para evitar una interpretación amplia. Marketing conserva un mensaje útil, pero deja de presentar como universal una propiedad que no se ha demostrado para todo el sistema.

Caso B, alimentación y neutralidad climática

Una gran empresa de alimentación prepara una campaña paneuropea con “carbon neutral”, basada principalmente en créditos de carbono. El análisis debe bloquear la activación hasta separar las reducciones directas de las compensaciones y revisar si el mensaje transmite que el producto no genera emisiones.

El equipo de sostenibilidad aporta los datos de reducción dentro de la cadena de valor. Legal revisa el uso de la compensación y marketing reformula el mensaje para describir una mejora concreta, por ejemplo una reducción verificada en un ámbito delimitado, solo si esa cifra está respaldada por metodología y evidencia. No debe sustituirse una promesa problemática por otra cifra inventada para salvar la campaña.

El antes y el después no se mide solo en creatividad. Se mide en riesgo evitado, calidad de la documentación y capacidad de explicar el alcance del mensaje en cada país.

Caso C, agencia con varias cuentas

Una agencia creativa gestiona claims de varias marcas y centraliza en una plataforma las solicitudes, evidencias, versiones y aprobaciones. En este escenario, la agencia puede reducir una revisión legal de cinco días a uno únicamente si ese resultado procede de una medición real de su propio proceso, no de una promesa general del proveedor.

La salida correcta es un informe adjunto al spot: claim exacto, evidencia utilizada, limitaciones, responsables y estado de aprobación. Si el cliente cambia una palabra durante la edición, el sistema debe devolver la pieza a revisión. Así la agencia protege su flujo, demuestra diligencia y evita que una modificación aparentemente creativa altere el significado legal de la afirmación.

Las métricas útiles son el tiempo de revisión, el número de claims reformulados antes de publicación, la evidencia incompleta detectada y las piezas bloqueadas por falta de aprobación. Las sanciones hipotéticas no deben presentarse como ahorro conseguido.

Errores comunes y tu plan de acción inmediato

El error más caro es tratar el claim como una frase aislada. Un mensaje ambiental nace de la combinación de texto, imagen, icono, color, contexto y experiencia de compra. “Eco”, “natural” o “sostenible” pueden parecer palabras pequeñas, pero proyectan una conclusión amplia si no se limita su alcance.

Cinco fallos que debes corregir

Claim genérico sin evidencia. “Producto verde” no informa qué mejora se ha medido. Sustitúyelo por una afirmación específica, limitada al atributo demostrado y acompañada de una explicación accesible.

Compensación presentada como eliminación. Comprar créditos no equivale automáticamente a eliminar las emisiones del producto. Separa reducción, evitación y compensación, y no uses una conclusión de neutralidad si la documentación no la sostiene.

Etiqueta “eco” sin certificación o alcance claro. Un sello propio puede parecer una certificación independiente. Identifica quién lo concede, qué criterios aplica y qué parte del producto cubre.

Autocensura total. Dejar de comunicar cualquier mejora real protege temporalmente al equipo, pero desperdicia evidencia útil. La solución no es silencio, sino claims más concretos, revisión previa y límites visibles.

Desconexión entre claim explícito e implícito. Un texto prudente puede quedar invalidado por una imagen que sugiere impacto ambiental total. Revisa la pieza completa, no solo el copy.

La consecuencia puede incluir retirada de campaña, sanciones administrativas, exclusión de ayudas o daño reputacional. La guía española de comunicación sostenible reúne las advertencias regulatorias y las medidas que deben formar parte del análisis de riesgo.

Plan de 30 días para salir del desorden

Semana uno, auditoría. Reúne todos los claims activos, clasifícalos por producto y canal, y asigna un responsable. Bloquea nuevas afirmaciones absolutas hasta comprobar su soporte.

Semana dos, evidencia. Vincula cada mensaje con documentos concretos. Marca como incompletos los claims cuyo alcance sea mayor que la prueba disponible.

Semana tres, flujo. Integra el control en la aprobación de campañas, define umbrales de riesgo y establece que ninguna agencia publique una versión modificada sin revisión.

Semana cuatro, capacitación. Forma a marketing, legal, sostenibilidad, PR y agencias con ejemplos de vuestra propia marca. La sesión debe terminar con una regla aplicable: qué palabras requieren evidencia, quién aprueba y dónde queda el expediente.


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